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Canarias se Desnuda

El gusto por vivir empelotas lo difunden los integrantes del Naturismo en Bogotá

El gusto por vivir empelotas lo difunden los integrantes del Naturismo en Bogotá

Desde mayo del 2005 buscan reversar la consecuencia de que Adán y Eva mordieran la manzana: ver el desnudo como un pecado.

Caminan por el monte con solo un bolso para llevar la billetera. Los jueves en la noche se reúnen para hacer yoga y, sin el morbo del resto, disfrutar de la libertad de estar en pelota.

Virtualmente son mil, pero 50 son partícipes frecuentes de las actividades y han logrado juntar 25 personas en una finca en Villavicencio.

"En el grupo hay parejas con hijos, solteros, ancianos, todos con diferentes afinidades religiosas y políticas", cuenta Jorge, un ingeniero de 47 años, que es a su vez uno de los fundadores. Dice que su amor por el desnudo, plasmado en su colección de una popular revista criolla, viene desde la niñez.

No revela su apellido porque su familia no sabe de sus gustos y conoce nudistas que han sido discriminados y hasta echados de sus trabajos.

La afición por estar sin ropa viene de una rebeldía en contra de su educación goda, con curas abordo. "¿Por qué si uno quiere salir desnudo no puede? Lo mejor es sentir con todo el cuerpo la brisa, el agua, la naturaleza... ¿Por qué privarse de cosas tan sencillas pero tan bonitas?", argumenta.

No es nada sexual

Ese gusto privado se hizo colectivo a través de su grupo en Yahoo, al que solo se puede ingresar como miembro. Allí los amantes del naturismo, como llaman a su afición, se fueron uniendo y uniendo. Simón y Sol son una pareja que encontró en el nudismo una manera de compenetrarse aún más.

"Al compartir experiencias en pareja se logra edificar una vida juntos, aquí se gana confianza y tranquilidad", asegura el hombre, que trabaja para una exclusiva tienda de artículos deportivos.

Son muchos los llamados y pocos los elegidos. "Varios vienen acá pensando que esto es un club de swingers o ingresan buscando morbo, y se dan cuenta que nosotros no estamos para eso", cuenta Jorge.

Para evitar esto, las personas pasan por un proceso de decantación, en el que el físico no tiene nada que ver. Una vez se les acepta en el grupo, hay reuniones 'textiles' en las que, aún vestidos, se conocen y se charla sobre sus expectativas. Luego hay talleres de masajes y de conocimiento del cuerpo, hasta que se llega a los encuentros nudistas.

Y ahí se da la iniciación: las personas vestidas hacen un círculo y paulatinamente se van desvistiendo hasta quedar sin nada.

Entonces se puede ir a los paseos a algunas zonas más cálidas, como Melgar o Carmen de Apicalá. En estas actividades, donde en la maleta solo se empacan los bronceadores, los infladores y las gafas, se realizan las mismas actividades que en un paseo de vestidos: 'picadito' de fútbol' y asado.

En el naturismo hay mucha libertad, concuerdan los entrevistados. El que quiere fumar, fuma; el que quiere dormir, duerme y el que quiere retirarse a tener un momento de intimidad con su esposa o pareja, lo hace.

Pero no son solo las familias las que no entienden. En más de una ocasión, los caseros de las fincas resultan poco tolerantes, al ver un montón de mujeres desnudas que se montan a los árboles.

¿Y si se para?

"Cuando el ser humano occidental se desnuda es para tener sexo". Así explica Jorge ese morbo que, en general, sentimos los colombianos hacia el cuerpo sin ropa.

Sin embargo, en esta pequeña logia del nudismo, las cosas cambian. "Un niño de 5 años se divierte igual con ropa que sin ella. Le da lo mismo porque está concentrado en otra cosa, no en estar desnudo", dice Simón.

Y, finalmente, entre los nudistas casi nunca se 'para', no porque no les guste el sexo, sino que, con el tiempo, según Jorge, "ver un seno es igual que ver una mano".

"Hay 50 explicaciones distintas a las sexuales para que se de una erección. Para que se pare, la cabeza tiene que estar sintonizada con el sexo, y nuestras reuniones no es así", explica Simón.

El naturismo busca disfrutar de los elementos de la naturaleza. Y por muy pequeño que sea, sin bikiki hay diferencia.

"Cuando se está desnudo sólo se es persona. Solo se ve cómo uno es, cómo habla, sin adornos. Si alguien se siente mal desnudo es porque hay algo mal en su vida", dice Simón, de 32 años, quien junto a su novia Sol son miembros del grupo Naturismo Bogotá.

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2 comentarios

jeison -

Como me gustaria pertenecer a un grupo de nudistas en mi casa cuando estoy solo me empeloto y asi me siento bien, si alguien sabe de uno de estos grupos por favor ayudeme mi correo es josemaria215@hotmail.com
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John Fernando G. -

me encantaria participar en este grupo, me parece muy interesante el tema del desnudo como medio de distención personal, y porque no decirlo experimentar algo nuevo en mi vida.
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